Literatura

Literatura2018-01-03T11:57:00+00:00

Castellanos, R. (1999). Oficio de tinieblas. España: Joaquín Mortiz, 368 p.

Oficio de tinieblas está basada en un hecho histórico: el levantamiento de los indios chamulas, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, en 1867, que culminó con la crucifixión de uno de los amotinados al que sus compañeros proclamaban como el Cristo Indígena. Por un momento, y por este hecho, los chamulas se sintieron iguales a los blancos. Acerca de esta sublevación casi no existen documentos. Los testimonios que pueden recoger se resienten, como es lógico, de partidarismo más o menos ingenuo. Intenté penetrar en las circunstancias, entender los móviles y captar la psicología de los personajes que intervinieron en estos acontecimientos. A medida que avanzaba  me di cuenta de que la lógica histórica es absolutamente distinta de la literaria; abandoné poco a poco el suceso real, lo trasladé a un tiempo que conocía mejor, la época de Lázaro Cárdenas, en el momento en que, según todas las apariencias, va a efectuarse la reforma agraria en Chiapas. Este hecho probable produce malestar entre los que poseen la tierra y los que aspiran a poseerla, entre los blancos y los indios. El malestar culmina con la sublevación indígena y el aplastamiento brutal del motín por parte de los blancos.


Castillo, J.J. (1998). A la búsqueda del trabajo perdido. Madrid: Editorial Tecnos, 213 p.

El libro recoge investigaciones directas del autor, enmarcadas en distintos programas internacionales que analizan las transformaciones productivas contemporáneas y su repercusión en los trabajadores y en el entorno. Presenta un panorama desmitificador y realista de la situación del trabajo en las sociedades contemporáneas.


Castillo, J.J. (2008). La soledad del trabajador globalizado. Memoria, presente, futuro. Madrid: La Catarata, 150 p.

Si tienes entre 20 y 35 años, no es necesario que leas este libro. Probablemente conozcas de primera mano la realidad que describe y, a poco que poseas un mínimo de inquietud por lo que te rodea, habrás reflexionado sobre las causas y las consecuencias que esa realidad tiene sobre toda una generación, pero también, sobre toda una sociedad. En ‘La soledad del trabajador globalizado’, Juan José Castillo realiza, después de un par de capítulos introductorios dedicados a reflexionar sobre la manera en que se debe ejercer y desarrollar la sociología, un análisis somero pero contundente del adverso panorama laboral español con el que cada día se debe enfrentar el trabajador. En los últimos años, las empresas han encontrado la manera de precarizar el trabajo hasta límites vergonzosos. Bajo el lema de “por exigencias del mercado” han deslocalizado, flexibilizado, intensificado, subcontratado y, en suma, degradado las condiciones del empleo. Al mismo tiempo, las políticas laborales de los últimos tiempos se han dirigido, solapadamente a veces, otras no tanto, a restar derechos y capacidad de negociación al trabajador. El resultado de la conjunción de esos factores podemos apreciarlo en las tasas de paro, en la calidad del empleo o en el aumento espectacular y aberrante de los índices de siniestralidad (España se sitúa a la cabeza entre los países europeos en número de accidentes laborales). Paralelamente, se ha incorporado al mundo laboral la que probablemente sea la generación mejor preparada que ha dado este país. Jóvenes muy bien formados que se encuentran con condiciones deplorables para desarrollarse como profesionales. Así nos encontramos con que, por una parte, las empresas se sirven de estos empleados sobrecualificados a muy bajo precio, lo que es evidentemente una situación injusta; y por otra, la falta de oportunidades conduce a estos jóvenes a aceptar trabajos por debajo de su cualificación, lo que expulsa de su nicho de trabajo a trabajadores con una menor formación, que terminan engrosando las filas del paro. La situación es entonces de absoluto desencanto: los jóvenes con mejor preparación consideran en muchos casos una pérdida de tiempo los años y el esfuerzo que invirtieron en formarse, a sabiendas de que jamás obtendrán una justa retribución y reconocimiento por su trabajo. De hecho, se aprecia entre las generaciones más nuevas una tendencia a abandonar temprano los estudios, conscientes del nulo provecho que les van a sacar. Pero, al mismo tiempo, las empresas se han acostumbrado a la abundancia de mano de obra barata y sobrecualificada, por lo que cada vez es más común que exijan titulación para puestos que no la requieren. Pero no hay que perder de vista que las consecuencias de esta realidad van más allá de las penurias individuales. Una generación entera se encuentra imposibilitada para emprender una vida independiente: al no poder acceder a un trabajo estable, se retrasa su emancipación (imposible en muchos casos acceder a una vivienda, ya sea en propiedad o en alquiler), se retrasa o elimina el momento de la paternidad y, en definitiva, se les impide que se inicien en una vida adulta digna,  a la edad en que sus padres ya estaban establecidos. Sin embargo, ese mercado cuyas exigencias se apresuran a obedecer políticos, empresarios y agentes sociales, parece no haber tenido en cuenta que está impidiendo que la fuerza de trabajo se reproduzca, eliminando así la única manera en la que el mercado puede perpetuarse. Por un lado, nos encontraremos con próximas generaciones peor cualificadas; por otro, tendremos generaciones mermadas debido al obligado descenso de la natalidad impuesto precisamente por las exigencias del mercado. Juan José Castillo expone cifras, apunta casos e incluso cede la palabra a jóvenes que narran en primera persona sus descorazonadoras experiencias en un entorno laboral hostil. Todo ello para acicatear a una reflexión pertinente: esa frase de “las exigencias del mercado” encierra una gran mentira, en cuanto presenta dichas exigencias como algo ineluctable. Sin embargo, todos somos conscientes de que desde el ámbito empresarial, y en connivencia con el ámbito político, se ha trabajado por crear un panorama laboral que, maximizando los beneficios, aísle al trabajador y le quite toda posibilidad de acción o negociación. El autor cierra el libro con esa visión optimista de que otro mundo es posible, si todos los actores implicados se esfuerzan en corregir errores y emprender un nuevo camino. Pero yo, que pertenezco precisamente a esa generación condenada de por vida al trabajo basura, creo que difícilmente ocurrirá. La pregunta es ¿qué han hecho con nosotros? O quizá ¿qué nos estamos dejando hacer?


Castro Leal, A. (Comp.) (1960). La novela de la Revolución mexicana, Tomo I y II. México: Aguilar, 1045 p y 1023 p.

Serie de obras que hace alusión a la Revolución mexicana en las que se incluyen:

Mariano Azuela: Los de abajo (1916); Los caciques (1918); Las moscas (1918). Martín Luis Guzmán: El águila y la serpiente (1928); La sombra del caudillo (1929). José Vasconcelos: Ulises criollo (1935). Agustín Vera: La revancha (1930). Nellie Campobello: Cartucho (1931); Las manos de mamá (1937). José Rubén Romero: Apuntes de un lugareño (1932); Desbandada (1934). Gregorio López y Fuentes: Campamento (1931); Tierra (1932); ¡Mi general! (1934). Francisco L. Urquizo: Tropa vieja (1931). José Mancisidor: Frontera junto al mar (1953); En la rosa de los vientos (1941). Rafael F. Muñoz: ¡Vámonos con Pancho Villa! (1931); Se llevaron el cañón para Bachimba (1931). Mauricio Magdaleno: El resplandor (1937). Miguel N. Lira: La escondida (1947).


Coupland, D. (1998). La generación X. Bilbao: Ediciones Grafo, 256 p.

X: es el símbolo de la indefinición por excelencia, y así se perfila toda una generación: son los hombres y mujeres que rondan ahora los treinta años y de repente descubren que los brazos de mamá y los días de colegio han quedado lejos, y habrá que engañar el tiempo a la espera de una improbable jubilación.

X: es la forma de nombrar el vacío: vacío de ilusiones y proyectos, vacío de historia, pasión y deseo, un vacío tan estéril como el desierto californiano que acoge a Dag, Andy y Claire, los tres protagonistas de esta odisea tragicómica, unos outsiders de nuevo cuño que ya han superado la indigestión pop, la fiebre posmoderna, la obsesión por la moda y el diseño, e inventado un lenguaje nuevo que reivindica el derecho a no pedir, a no comprar y a tener expectativas mínimas.

X: es el modo en que Douglas Coupland ha querido marcar una época -la nuestra- digna del mejor de los olvidos.


Chesterton, G.K. (2007). El club de los negocios raros. España: Valdemar, 224 p.

Para leer una novela de Chesterton es necesario desprenderse de cualquier corsé mental que restrinja la imaginación. El caso de El club de los negocios raros puede resultar paradigmático para la aplicación de este consejo. El libro está compuesto por seis narraciones que ejemplifican todos los méritos que hicieron destacar la figura de Chesterton y todas ellas giran alrededor de un oscuro y pintoresco club, para pertenecer al cual es necesario haber inventado una profesión o industria absolutamente nueva. Desde luego, una temática nada al uso en la literatura mundial.

Sobre esta base aparentemente trivial, Chesterton combina el misterio con la paradoja y el humor y consigue mantener al lector en estado «de suspense» permanente, haciéndole caminar de sorpresa en sorpresa por los senderos de sus ingeniosas tramas e invenciones. Chesterton, que tuvo el buen gusto de prodigarse en el relato, debería figurar como miembro de honor de su incomparable club, por haber inventado la rara industria de complacer al lector.


De Jesús, M. C. (1998). Quarto de Despejo (Diario de uma Favela). Brasil: Atica, 176 p.

Quarto de Despejo registra la vida diaria de Carolina, durante cinco años de su vida que fueron seleccionados en el momento de la publicación. El acto de escribir los recursos naturales del autor. Ella siempre decía que cuando no tenía nada para comer, ella prefirió escribir. El lenguaje es coloquial en su camino. No se equivocan intencionadamente. A pesar de la falta de educación, las descripciones de su hostilidad y el lirismo mezclado. Minería de Sacramento, la autora se fue a São Paulo, donde trabajó como empleada doméstica. Se convirtió en recolectora de papel, latas, palos de hierro, y alimentos, dejando mostrar al mundo la vida en los basureros.


Dos Passos, J. (2006). Paralelo 42 (biografía de la empresa). España: Editorial EDHASA, 512 p.

USA es sin duda uno de los proyectos narrativos más ambiciosos, innovadores y logrados que se han escrito jamás: tres novelas de lectura independiente que capten en toda su riqueza el período comprendido entre 1900 y la presidencia de Roosevelt. Continuadora en cierto modo de la exploración técnica llevada a cabo en Manhattan transfer (1925), la primera entrega de esta serie, Paralelo 42 (1930), da ya las claves de lo que será el conjunto: combinación de personajes ficticios y reales (Thomas Edison, Henry Ford, el presidente Wilson…) Y alternancia de acción propiamente novelesca, noticias periodísticas, esbozos biográficos y enfoques de “el ojo de la cámara” para lograr mostrar la realidad en sus más diversas facetas y desde diferentes perspectivas. Una realidad, la de Estados Unidos entre principios de siglo y la gran guerra, de la que Dos Passos, a través de las vivencias de unos personajes inolvidables, logró captar el espíritu como nadie antes ni después.


Dresser, D. (2011). El país de uno. México: Aguilar.

Denise Dresser, la politóloga más severa de México entrega en este libro un diagnóstico audaz y demoledor de la situación política y social que impera en nuestro país, denuncia la corrupción de nuestras instituciones, la voracidad de los monopolios, la nociva parcialidad de las televisoras con el manejo de la información, y las componendas oscuras de líderes sindicales y de partidos.
El país de uno es una denuncia valiente a los Salinas y sus pactos siniestros; a los Romero Deschamps que exhiben su riqueza con cinismo; a los Montiel que pasean su impunidad por el mundo; a La Maestra y su ejercicio cuestionable del poder; a los Fox con su enorme presunción de ineptitud; a los Kamel Nacif y sus cómplices de la barbarie; a los políticos que encubren a pederastas, a los legisladores que mienten sin escrúpulos.


Fuentes, C. (1999).  La cabeza de la hidra. México: Alfaguara, 446 p.

La cabeza de la hidra relata los peligros del México del boom petrolero de los años setenta y tiene como trasfondo una reflexión acerca de lo ilusorio de la libertad humana. Libro atípico dentro del ciclo novelístico de Carlos Fuentes, narra una historia de intriga y espionaje internacionales en una vertiginosa y sorpresiva acción: un burócrata de segunda importancia es arrojado súbitamente a un indescifrable torbellino donde se le despoja de su libertad y descubre que detrás de una serie de máscaras lo único que existe es un siniestro juego de intereses.


Fuentes, C. (2001). Los años con Laura Díaz. México: Alfaguara, 608 p.

A través de la historia de un personaje entrañable que es testigo de los acontecimientos nacionales e internacionales. Carlos Fuentes escribe la memoria del siglo XX mexicano, apoyando su narración en hechos y personas que determinaron la conformación del México actual. De manera simultánea, el autor realiza un recorrido por la vida íntima de una mujer, Laura Díaz, y de las pasiones, los obstáculos, los prejuicios,  el amor filial, las alegrías y los dolores que la conducen a conquistar su propia libertad y su libertad creativa. Laura Díaz es la historia de una saga familiar, originada en Veracruz, que sirve de sustento a la novela. Como nunca antes. Fuentes es fiel a su propósito de describirnos el cruce de caminos donde se dan cita la vida individual y la vida colectiva.


Fuentes, C. (2001). La Frontera de Cristal. México: Alfaguara, 304 p.

La frontera México-Estados Unidos es una enorme herida sangrante, un cuerpo enfermo habitado por hombres y mujeres que luchan por sobrevivir, los mexicanos ilegales que necesitan cruzar al otro lado porque de ellos depende la economía de todo un pueblo; el oficial inmigrante europeo que bajo su racismo oculta el odio a sí mismo; la mujer mexicana que niega su nombre y su nacionalidad; el autor chicano que debe escoger entre escribir en inglés o en español. Todos ellos representantes de los millones de seres obligados a relacionarse entre sí a través del rencor.


Fuentes, C. (2007). La silla del águila. México: Alfaguara, 408 p.

El presidente Lorenzo Terán, un hombre bueno pero abúlico. Su intrigante jefe de gabinete, tácito de la canal. Su calculador secretario de gobernación, Bernal Herrera. Mondragón Von Bertrab, el severo secretario de la defensa, portador de un terrible secreto. El jefe de la policía, Cícero Arruza, que no tiene enemigos porque los ha matado a todos y dominándolo todo, María del Rosario Galván, operadora política y sexual suprema que un día le dice a su joven amante, Nicolás Valdivia: ¡tú serás presidente de México! Y te ponen en el pecho la banda tricolor, te sientas en la silla del águila y ¡vámonos! Es como si te hubieras subido a la montaña rusa, te sueltan… Y haces una mueca que se vuelve tu máscara… La silla del águila, es nada más y nada menos que un asiento en la montaña rusa que llamamos la República Mexicana.


Fuentes, N. (2000). Dulces guerreros cubanos. 3ra. ed. España: Seix Barral, 457 p.

Mientras los vientos de la Perestroika amenazaban a las viejas castas soviéticas que gobiernan en los países del Este de Europa, Fidel Castro refuerza el blindaje de su régimen personal y desencadena la detención de los carismáticos líderes revolucionarios y militares que, según sus letales sospechas, podrían sustituirle al frente del país. La espectacular arbitrariedad del juicio estalinista que tiene lugar en La Habana evoca los peores episodios de las terribles represiones políticas que Occidente creía haber superado y acaba en los fusilamientos que impedirán la esperada evolución democrática del régimen.


Galeano, E. (2007). Las venas abiertas de América Latina. 78va. ed. México: Siglo XXI, 379 p.

Historia del saqueo de América Latina que muestra cómo funcionan los mecanismos actuales del despojo: los tecnócratas en jet, herederos de los conquistadores en carabela; Hernán Cortés y los infantes de marina; los corregidores del reino y las misiones del Fondo Monetario Internacional; los dividendos del tráfico de esclavos y las ganancias de la General Motors. El tiempo presente ha sido presentido y engendrado por las contradicciones del pasado.


Galeano, E. (2008). Espejos. Una historia casi universal. México: Siglo XXI, 365 p.

Este libro ha sido escrito para que no se vayan.

En estas páginas se unen el pasado y el presente.

Renacen los muertos, los anónimos tienen nombre:

los hombres que alzaron los palacios y los templos de sus amos;

las mujeres, ignoradas por quienes ignoran lo que temen;

el sur y el oriente del mundo, despreciados por quienes

desprecian lo que ignoran;

los muchos mundos que el mundo contiene y esconde;

los pensadores y los sentidores;

los curiosos, condenados por preguntar, y los rebeldes y

los perdedores y los locos lindos que han sido y son la sal de la tierra.


García Márquez, G. (2007). Cien años de soledad (Edición conmemorativa). Colombia: Editorial Diana, 609 p.

Cien años de soledad, convertida en poco tiempo en un clásico de la moderna literatura en castellano, ofrece una aventura de lectura insustituible. Proyectada como una descripción de la vida familiar de la casa donde transcurrió la infancia de García Márquez, poco a poco, se convierte en una fabulación mágica, en morada de unos personajes ya legendarios inscritos en los mitos profundos de la cultura universal. En Macondo conviven lo real y lo cotidiano con lo poético y lo imaginario.


Garibay, R. (1987). ¡Lindas maestras! México: Joaquín Mortiz (Serie del Volador), 166 p.

No es cosa nueva que las mujeres se le den a Garibay en las manos. Ya ha demostrado cómo las esculpe hasta hacer de carne y vísceras el ser de sus personajes, más ciertos y definitivos en la condición femenina que su mismo origen. En ¡lindas maestras!, saca a la luz los ímpetus de la mujer para destruirse, para traicionar, para envidiar, para padecer al macho, y sobre todo, sus arrestos para elevarse hasta su condición eternamente humana, donde exige ser reconocida.


Gilly, A. (2003). La revolución interrumpida. 5ta. reimp. de la edición corregida y aumentada. México: Ediciones Era, 367 p.

Es una historia de la revolución mexicana escrita desde la visión de los de abajo, es decir, de quienes le dieron su turbulencia, su dinámica y su sustancia. Publicada por primera vez en 1971, se ha convertido en una de las narraciones clásicas de la gran revolución, sus protagonistas, sus ideas y sus mitos. En este libro el punto culminante de la revolución mexicana es el día de 1914 en que los ejércitos campesinos de Zapata y Villa ocuparon la ciudad de México. La División del Norte y sus victorias son hazaña militar de los campesinos del norte de la república. El Ejército Libertador del Sur y la Comuna zapatista en Morelos son la mayor conquista política de los campesinos y los asalariados del campo, y el germen de nuevas formas de organización social y estatal para los mexicanos. La Convención de Aguascalientes es la asamblea revolucionaria donde se cruzan y se mezclan las ideas más audaces y las palabras más ingenuas. Y el general Felipe Ángeles es la enigmática figura del militar que, atraído por el gran viento de la revolución, pone sus armas y sus conocimientos al servicio de los campesinos sublevados contra la injusticia y la opresión. Los mitos, los sueños y los sufrimientos de la revolución de 1910-1920 constituyen un episodio crucial en la aventura plurisecular de la formación del carácter y la conciencia nacionales de los mexicanos. La imaginación que de su historia brota continúa encantando a mexicanos y latinoamericanos. Esto dijo La revolución interrumpida cuando apareció en 1971. Lo sigue diciendo en esta nueva edición.


Golding, W. (1990). El señor de las moscas. México: Alianza Editorial, 236 p.

La situación límite ideada por William Holding como escenario para esta novela –una treintena de muchachos que, a causa de un accidente aéreo del que son los únicos supervivientes, se ven forzados a organizar su existencia en una pequeña isla desierta sin la ayuda de los adultos- permite imaginar las posibilidades dramáticas que encierra el estado de naturaleza y el acto fundacional de la sociedad. El terror cósmico y el deseo de dominación suprimen las normas éticas aprendidas y hace surgir los instintos atávicos latentes bajo las costumbres civilizadas. Pero El señor de las moscas es, además de una fábula moral acerca de la condición humana, un prodigioso relato literario que ofrece un material simbólico susceptible de lecturas diversas y aun opuestas. Para unos, la parábola representa una ilustración de la tesis de los etólogos que sitúan la agresividad criminal entre los instintos básicos del hombre; para otros, por el contrario, constituye una requisitoria moral contra una educación represiva que no hace sino preparar las brutales explosiones de barbarie que monótonamente se producen cuando las coerciones institucionales de las sociedades basadas en la dominación y la violencia se relajan.